En jardín y exterior, lo barato sale caro cuando la máquina se queda sin fuerza a mitad de faena, vibra como un demonio o no hay forma de afilar/cambiar consumibles sin pelearte. La clave no es “comprar lo más caro”, sino pagar por lo que realmente trabaja: motor decente, transmisión y cabezal a la altura, ergonomía y repuestos fáciles. Aquí... sigue leyendo
